ESTAMOS VIVOS (#GraciasSyriza)

La batalla electoral en Grecia ha traído consigo una variedad de etiquetas en las redes sociales, sobre todo en Twitter, que son muestra del nivel de interés que esta contienda ha generado, tanto en las calles, como en los medios de comunicación.
Desde el #VivaSyriza al #EuropeWithSyriza, pasando por decenas de variaciones, la mayoría positivas y de aliento. Si de elegir se trata yo me quedo con #GraciasSyriza porque resume lo que siento hoy al repasar los resultados que muestran el segundo lugar conseguido por la coalición de izquierda y la previsible pinza, esta sí neoliberal, que el PPSOE griego impondrá a su pueblo para seguir ejerciendo de mamporreros de la dictadura financiera.
A pesar de que no pocos arrastran y manifiestan una gran decepción, yo solo puedo pensar en positivo y dar las gracias a Syriza por ello.
Si echamos mano de la Historia para saber de los triunfos que atañen a la izquierda, nos encontramos con largos caminos salpicados por una sucesión de grandes y pequeñas derrotas sostenidas en el tiempo antes de alcanzar cualquier triunfo medianamente reseñable.
Acudir a la memoria, mirar lo que pasó antes, nos hace conocernos y conjurar ese intento de la globalización neoliberal de que asumamos un supuesto «Fin de la Historia» que nos paralice por la falta de referentes pasados, todos derrotados. Interiorizar la moral del vencido por la pérdida de la fe en la posibilidad de cualquier futuro de cambio.
En Grecia estamos asistiendo a una resistencia al neoliberalismo que crece al calor de la calle, de incontables huelgas y manifestaciones que convergen con una alternativa plural que traslada esa resistencia a las urnas. La calle y los votos se alimentan, unos dan sentido a otros. La importancia radica en que se supera el activismo sin fin y sin sentido y el electoralismo tramposo y finalista.
Al igual que en los proyectos emancipadores que conducen a victorias duraderas, en Grecia, la calle nutre el sentido de los votos y los votos son la voz de la calle. Unos y otros por separado no consiguieron arrancar caminos pero juntos se hacen fuertes.
Lo grande de esa voz es su pluralidad y, sobre todo, la firmeza en la manera de dirigirse al poder financiero. Syriza ha conseguido refundarse para crecer, dotarse de flexibilidad y recoger el espíritu de la Plaza de Stigmata y no ha dudado en rechazar el ofrecimiento de participación en unos gobiernos en los que, a cambio de sillones, se habría obtenido la pérdida del valor moral conseguido tras no colaborar con la ocupación financiera del país.
Esa forma de trabajar calle-voto dota de una fuerza cuya amalgama da consistencia para soportar largos viajes, tanto por carreteras secundarias, como por las autopistas de la conquista electoral. La alta velocidad sin una buena red regional-cercanías es excluyente, ir solo en AVE no te lleva a todas partes.
Necesitamos vehículos todo terreno como Syriza, robustos para enfrentar la dureza del terreno, pero versátiles para poder coger velocidad en las vías bien asfaltadas. Y aquí empieza a ser crucial.
De la misma manera que ellos repensaron su organización, nosotros debemos reformular las nuestras. No tanto en el terreno programático, que es prácticamente igual, sino en el terreno de la orientación, la comunicación, las alianzas, la ética, la firmeza y sobre todo la coherencia. Porque solo cuando se hace lo que se dice, creen lo que dices.
Calle, calle y calle, como uno más, respetando independencias y caminos diferentes. Nutrirse, escuchar, recoger y defender esa voz, la de abajo, que es la nuestra. Pueblo que orienta, que piensa, que ve, que identifica, … mejor que pactos difíciles de explicar. Como me decía un amigo salvadoreño en los años de guerrilla: cualquier acción que haga falta explicar al pueblo con largos comunicados no acumula, desmoviliza.
Que Syriza ha encontrado un camino lo evidencia la unanimidad concitada en el ataque furibundo por parte de la falsa pluralidad de esta democracia de chichinabo. Todólogos de todo signo, empresarios, medios de comunicación y la mayoría de los partidos, participando en una delirante campaña de mentiras para infundir miedo.
Una guerra desinformativa clarificadora, que nos trajo perlas destacadas como las declaraciones del otrora revolucionario Daniel Cohn-Bendit, hoy co-presidente del Grupo Parlamentario de Los Verdes en el Parlamento Europeo (y socio electoral de Equo), cargando contra Syriza con parecidos argumentos a los empleados por la oligarquía financiera [1].
Intimidación salvaje por parte de la UE, amenazas de Alemania, chantajes del FMI, … todo para rendir a la población helena por miedo. La eterna pedagogía del palo para enseñar a votar correctamente, unas veces con amenazas, otras con pucherazos y demasiadas con la mano militar del golpe de estado.
Syriza, con su estilo, ha dado el primer paso al unir calle y expresión política organizada. Solo le falta conquistar más sectores, incluso en estamentos castrenses, para con el pueblo poder conjurar, si es que llega la victoria, un posible Chile-73 oponiendo una Venezuela-2002.
Por eso resumo con un ¡GRACIAS SYRIZA! por la ilusión, por señalar caminos, por los nervios del poder, por resistir, por la dignidad, por el futuro …
Un poco de paciencia. Vamos despacio porque vamos lejos. Pasito a pasito creciendo. Si no es esta, será la siguiente.
Peleamos, estamos vivos.


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